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Las Santas Alodía y Nunilón entran en el Mediterráneo: emoción granadina en la playa de Poniente

Por Redacción ViveBenidorm
Fotos: Radio Comercio
11 de octubre de 2026 · 20:23 h
Benidorm
Las Santas Alodía y Nunilón entran en el Mediterráneo: emoción granadina en la playa de Poniente
Los portadores entran en el Mediterráneo con las imágenes de las Santas Alodía y Nunilón en la playa de Poniente.

La Asociación de las Santas Alodía y Nunilón celebró este domingo, 11 de octubre, una de las citas más emotivas del calendario otoñal benidormense: la comitiva partió a las 12:00 horas desde la Colonia Madrid y recorrió la avenida Jaime I hasta llegar a la playa de Poniente, donde los portadores entraron en las aguas del Mediterráneo con las imágenes de las Santas. Un homenaje a una tradición nacida en Huéscar (Granada) que, año tras año, encuentra un nuevo hogar junto al mar.

Hay tradiciones que no necesitan cientos de años para convertirse en algo importante. Basta con que nazcan del corazón de las personas, que se celebren con ilusión y que los mayores enseñen a los más jóvenes el valor de mantener vivas sus raíces. Eso es precisamente lo que sucede cada mes de octubre en Benidorm con las Santas Alodía y Nunilón, una devoción granadina que viaja con las familias que un día llegaron a la ciudad buscando trabajo y nuevas oportunidades.

Una comitiva que parte del corazón de la Colonia Madrid

Puntuales a la cita, los devotos y vecinos se concentraron este domingo por la mañana en la Colonia Madrid, el punto de partida de la jornada. A las 12:00 horas, la comitiva echó a andar con las imágenes de Alodía y Nunilón sobre los hombros de sus portadores, recorriendo la avenida Jaime I en dirección a la playa de Poniente.

El recorrido estuvo marcado por los recuerdos y las miradas emocionadas: muchos de los que hoy viven en Benidorm tienen sus raíces en Huéscar y en otros pueblos de Granada, y aunque la vida les haya llevado lejos de su tierra, sus costumbres siguen viajando con ellos. La procesión avanzó entre aplausos y cantos, con una participación que crece edición tras edición y que convierte cada octubre este acto en un pequeño reencuentro de familias.

La comitiva de las Santas Alodía y Nunilón recorriendo la avenida Jaime I hacia la playa de Poniente
La comitiva partió a las 12:00 horas desde la Colonia Madrid y recorrió la avenida Jaime I hasta Poniente. Foto: Radio Comercio.

El momento más esperado: el «mojar a las Santas»

Uno de los instantes más esperados llegó cuando la comitiva alcanzó la orilla de la playa de Poniente. Allí, los portadores entraron en las aguas del Mediterráneo llevando las imágenes de las Santas, recordando una antigua costumbre que se celebra en Huéscar durante sus fiestas patronales.

Aunque popularmente se conoce como «mojar a las Santas», conviene aclararlo: las tallas no se sumergen ni se mojan. Son sus portadores quienes entran en el agua mientras mantienen las imágenes protegidas para evitar que puedan sufrir daños. Lo que en Huéscar se vive junto a las aguas de sus acequias —un gesto tradicionalmente relacionado con las peticiones de agua para las cosechas—, en Benidorm se transforma en una escena diferente, con el Mediterráneo como protagonista.

La estampa resultante es única: dos santas granadinas frente al mar benidormense, en un acto que mezcla fe, memoria y un paisaje completamente nuevo para una devoción de nueve siglos.

Las Santas Alodía y Nunilón frente al Mediterráneo en la playa de Poniente
El acto del «mojar a las Santas»: los portadores entran en el Mediterráneo con las imágenes protegidas del agua. Foto: Radio Comercio.

Nueve siglos de devoción: quiénes fueron Alodía y Nunilón

Detrás de esta celebración hay una historia con siglos de peso. Las Santas Alodía y Nunilón fueron dos hermanas cristianas que vivieron en el siglo IX y que, según la tradición, murieron por defender su fe en el año 851. Con el paso de los siglos se convirtieron en las patronas de Huéscar y Puebla de Don Fadrique, dos localidades granadinas donde despiertan un enorme cariño y devoción.

En Huéscar, su romería es uno de los acontecimientos más queridos del año. Durante el recorrido, los romeros mantienen la antigua costumbre de introducir a las Santas en las aguas de las acequias, un gesto que habla de la relación histórica entre la fe y la tierra, entre la devoción y la vida cotidiana de quienes trabajan el campo.

Gracias al esfuerzo y al cariño de la Asociación de las Santas Alodía y Nunilón, esa costumbre profundamente arraigada en Granada está encontrando ahora un nuevo hogar junto al Mediterráneo, sin pretender sustituir las fiestas de Huéscar, sino rendirles homenaje desde el cariño y la distancia.

Una jornada de convivencia que continuó en el Bar Angelillo

Finalizado el acto en la playa, la comitiva regresó hacia la Colonia Madrid. La jornada continuó con un aperitivo de convivencia en el Bar Angelillo, donde socios, participantes y acompañantes pudieron compartir mesa y conversación tras la emoción de la mañana. Después, quienes lo desearon continuaron el día con una comida en un restaurante situado en la avenida de Beniardá, mientras que otras familias celebraron este día de manera particular.

Es esa parte de la fiesta la que convierte la celebración en algo más que una procesión: un reencuentro de familias, un espacio donde los hijos y los nietos conocen una pequeña parte de la historia familiar, y donde se demuestra que una tradición no desaparece mientras haya alguien dispuesto a recordarla y compartirla.

Benidorm, ciudad que abraza las tradiciones que llegan

Benidorm es una ciudad abierta, donde conviven personas procedentes de muchos lugares de España y del mundo, y esa mezcla de culturas y costumbres es una de sus grandes riquezas. La celebración de las Santas Alodía y Nunilón demuestra que las tradiciones no tienen por qué quedarse únicamente en el lugar donde nacieron: pueden viajar, crecer y encontrar nuevos espacios donde seguir emocionando a las personas.

Lo que hoy se está construyendo con ilusión podría convertirse, con el paso de los años, en una de esas citas que los vecinos esperan cada octubre. Porque las tradiciones no se mantienen vivas solamente con imágenes, procesiones o celebraciones: se mantienen vivas con personas que sienten, que recuerdan y que aman aquello que recibieron de sus mayores. Y mientras en Benidorm haya una familia que recuerde a Huéscar, esta hermosa tradición tendrá motivos para seguir creciendo.

Redacción ViveBenidorm

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